Había un tiempo en el que era feliz en mi vida, había un tiempo en el que creí que viviría por siempre. Había un tiempo en el recé por Jesucristo, había un tiempo en el que me llevaba bien con mi madre. Eso era bueno. Nadie más podría tomar tu lugar, nadie más podría hacer las cosas que ella hacía. No creo que nadie más me lastime como lo hiciste. No entendía, era solo una chica. Madre, ¿porqué no estás aquí conmigo?Nadie más ve las cosas que tú puedes ver. Trato difícilmente de secar mis lágrimas. Sí padre, sabes que no soy tan libre. Tengo que rendirme, encontrara a alguien para que me ame. Tengo que dejarlo ir. Encontrar a alguien a quien pueda cuidar. Tengo que rendirme. Encontrar a alguien para que me ame. Tengo que dejarlo ir. Encontrar a alguien a quien pueda cuidar. Mis padres se separaron cuando yo tenía 5 años. Todo lo que hice era sentarme y llorar, lloré y lloré y lloré todo el día hasta que los vecinos se fueron. No podían aguantar mi soledad, no podía aguantar su falsedad, mi padre tenía que ir a trabajar, solía pensar que él era malo. No sabía que su corazón estaba roto y no se volvió a decir ninguna palabra. Él se convirtió en una sombra. El padre en el que soñaba. Hice una promesa de que nunca necesitaría a otra persona. Convertí mi corazón en una jaula, una víctima de alguna especie de ira. Tengo que rendirme. Pero con el tiempo descubrí que nada es lo que parece.